viernes, 5 de enero de 2024

Hace doce años Jorge Rulli decía...

 



Ser revolucionario hoy es ser capaz de tener el pensamiento abierto a los nuevos modelos, estar perceptivo a las nuevas demandas y a las respuestas que se elaboran por todas partes. Porque el mundo es un hervidero de luchas complejas y sólo debemos aceptarlas, reordenarlas y saber cuándo aplicarlas en el escenario en que nos movemos. Y en este sentido es preciso reconocer que es una época fascinante. El común de la izquierda lamentablemente tiene ante lo nuevo un primer gesto de rechazo, de cerrazón intelectual… No podemos ni debemos permanecer atados al pasado, a los viejos modelos que han fracasado o engendraron situaciones autoritarias que enajenaron el presente en nombre de lo por venir. Otro tema que caracteriza la actitud revolucionaria hoy es a mí entender el de la responsabilidad personal. Quien quiere cambiar la Sociedad debe estar dispuesto en primera instancia a cambiarse a sí mismo y ello implica hacerse responsable de los propios actos no importa lo pequeño que parezcan y seguir un camino con corazón. Porque reivindicamos la escala de lo humano rechazamos abrazar lo macro para abjurar de lo pequeño. Ese paradigma del desarrollo y la idea del Progreso que entrañaba nos condujeron al camino terrible del cambio climático, de la contaminación generalizada, del gigantismo urbano y de la sexta extinción. Hoy ser revolucionario es reconocer que existen tres Ecologías, la espiritual, la social y la ambiental. Quien no acepta que la Tierra es la casa del Hombre no asume en toda su plenitud y posibilidades su propia humanidad y se resigna a las reivindicaciones comunes. Ellas pueden ser justas, pero la lucha contra la iniquidad y la opresión del hombre por el hombre no bastan hoy para justificar los sueños por un mundo mejor y comprender los genocidios con que se los reprimió. No es por obtener el desarrollo económico que tantos héroes sociales dieron su vida sino por un sueño más grande que debemos aprender a descifrar. Hacerlo es la tarea de un revolucionario». (Jorge Rulli)

jueves, 13 de julio de 2023

Se cumplen 99 años del nacimiento de Fermín Chávez.

 



Fermín Chávez nació en Nogoyá, el 13 de julio de 1924 - fallecio en la ciudad de Buenos Aires,el 28 de mayo de 2006, historiador, poeta y periodista argentino, discípulo de José María Rosa.

Hijo de un radical yrigoyenista, Chávez cursó Humanidades en Córdoba, Filosofía en Buenos Aires, y dedicó tres años a estudiar teología, derecho canónico, arqueología y hebreo antiguo en el Cuzco.

Junto con otros intelectuales católicos como José María Castiñeira de Dios se incorporó al Peronismo, corriente política de la que sería militante activo durante el resto de su vida. En 1950 conoció a Eva Perón y se integró a su círculo de allegados. Después del golpe civico-militar que derrocó a Perón en 1955, participó intensamente en "la Resistencia", el movimiento clandestino de oposición a la dictadura del general Aramburu. En 1973 formó parte de la delegación que acompañó el regreso de Perón a la Argentina. Ocupó diversos cargos públicos durante los gobiernos justicialistas, y fue profesor en las universidades nacionales de Buenos Aires, La Plata y Lomas de Zamora.

Su carrera periodística comenzó en 1947 en el periódico nacionalista "Tribuna". Escribió luego en diversas publicaciones peronistas como "El Líder" y "Democracia"; en los diarios "La Capital", de Rosario; "La Opinión"; "Mayoría" y "Clarín" y en las revistas "El Hogar", "CGT", "Dinámica Social", "Todo es Historia", y "Crisis", para la que realizó varios cuadernos sobre temas históricos y en "Caras y Caretas", cuando reapareció en 1982. En 1949 fundó la revista de poesía "Nombre".

Colaboro en revistas, diccionarios y enciclopedias; y en 1967, fue el creador de la revista "Ahijuna". Fue jefe de prensa de la "Compañía estatal YPF" de 1970 a 1973, y trabajó en prensa del Gobierno de la ciudad de Buenos Aires durante la administración del general José Embrioni, desde 1973. También fue profesor de Historia de la Educación en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires.

Como revisionista, cuestionó la tradicional versión oficial de la historia Argentina, así como el discurso de los padres fundadores de tesitura perfecta, por entonces posicionados como ídolos incuestionables. Escribió más de 40 libros sobre diferentes aspectos de la historia nacional, tales como "El caudillaje", "El Peronismo", "El Che Guevara", entre otros, y supervisó una edición de las obras completas de Juan Domingo Perón. También completó la "Historia Argentina" de José María Rosa inconclusa a la muerte de Don "Pepe". En 2004, sacó a la luz una "Historia y Antologia de la Poesia Gauchesca".

Desde 1974 vivía en una casa atestada de libros en la calle Chile, en el tradicional barrio de San Telmo de Buenos Aires. En 2003, por Ley 1090, la Ciudad de Buenos Aires lo declaró "Ciudadano Ilustre".

Fermín Chávez falleció a los 81 años, el 28 de mayo de 2006 a las 8:45, en el Sanatorio Julio Méndez de la ciudad de Buenos Aires, tras una descompensación cardíaca. Se hallaba sumamente afectado por el fallecimiento de su hijo Fermín Ricardo en un accidente aéreo en marzo de 2006.

En diciembre de 1956 publicó su obra "Civilización y barbarie", obra que revoluciona el campo intelectual de la época.

Ha publicado más de 40 libros y muchos opúsculos sobre historia política y de las ideas, siguiendo las enseñanzas de Rodolfo Mondolfo, Nimio de Anquín y Víctor Frank. Ha tenido cátedras en las Universidades de Buenos Aires, La Plata y Lomas de Zamora y cargos nacionales y municipales.

jueves, 29 de diciembre de 2022

Se cumplen 183 años de la Batalla de Cagancha

Pascual Echagüe



La Batalla de Cagancha tuvo lugar el 29 de diciembre de 1839, en el departamento de San José, Uruguay. Fue parte de la llamada Guerra Grande.


Primera batalla

Juan Manuel de Rosas, gobernador de la Provincia de Buenos Aires, ordenó al general Pascual Echagüe invadir la Banda Oriental con el propósito de apoyar al expresidente uruguayo Manuel Oribe, acompañado por Juan Antonio Lavalleja.


El general Fructuoso Rivera (que inicialmente tenía apenas dos mil hombres) lo esperó en el norte del país y, por medio de una retirada lenta, lo fue alejando de sus bases, mientras Rivera iba recibiendo nuevos refuerzos. Tras un par de combates menores, el 29 de diciembre de 1839, Rivera cruzó el Río Santa Lucía y en las cercanías del arroyo Cagancha enfrentó con 3.000 hombres —incluidos muchos oficiales y soldados unitarios argentinos— a los 6.000 rosistas y blancos que comandaba Echagüe. Sin embargo, Rivera disponía de superior artillería.


Rivera organizó a su ejército disponiendo cerca de 800 hombres en la vanguardia al mando del general Anacleto Medina; 600 en el ala izquierda del coronel Ángel Núñez; en el centro estaba la infantería y la artillería, unos 700 al mando del general Enrique Martínez; en el ala derecha 500 dirigidos por el coronel Fortunato Silva y 400 de reserva al mando del general Félix Aguiar. El de Echagüe, estimado en 7.500 hombres, se ordenaban en la vanguardia y el ala derecha a 4.000 soldados al mando de los generales Justo José de Urquiza y Juan Antonio Lavalleja respectivamente; en el centro los infantes y artilleros, apenas 500 comandados por el general Eugenio Garzón y 3.000 en el flanco izquierdo al mando del general Servando Gómez. Las tropas coloradas incluían 400 legionarios franceses y 800 guardias nacionales orientales y españoles.


La batalla empezó bastante bien para Echagüe, sus alas de caballería derrotaron y persiguieron a las de Rivera, sin embargo, esta indisciplina provocó su dispersión lo que le impidió aprovechar su éxito. En el centro la infantería federal fue repelida por la colorada que estaba atrincherada. Finalmente Rivera ordenó a su reserva atacar al centro enemigo. Echagüe, que no había dispuesto reserva para apoyar a sus alas en su intento de flanqueo tuvo que ordenar la retirada y volver a Entre Ríos con los hombres que consiguió reunir.


Segunda batalla

En diciembre de 1857 varios grupos de colorados que habían formado el Partido Conservador se rebelaron en distintos puntos de la campaña uruguaya contra el gobierno constitucional de Gabriel Antonio Pereira. El 6 de enero del año siguiente César Díaz desembarcó en Montevideo procedente de Buenos Aires e intentó copar la ciudad. El ejército de Díaz fue perseguido de cerca por las fuerzas gubernativas al mando del general Anacleto Medina. El 16 de enero Díaz fue alcanzado en Cagancha por el coronel Lucas Moreno. La batalla no tuvo un claro vencedor. El 28 de enero Medina lo alcanzó a Díaz al llegar al Paso de Quinteros, sobre el río Negro, donde fue obligado a rendirse.

jueves, 12 de diciembre de 2019

Se cumple 59 años de esta carta de Perón al Doctor Ildefonso Cavagna Martínez

Ildefonso Cavagna Martínez Asumiendo como Ministro



Carta al Dr. Don Ildefonso Cavagna Martínez 12 de diciembre de 1960

Escrito por Juan Domingo Perón.


Madrid, 12 de diciembre de 1960

Señor Dr. Don Ildefonso Cavagna Martínez

Montevideo

Mi querido amigo:

Contesto su carta del 20 de noviembre ppdo. y le agradezco su recuerdo y su saludo que retribuyo con el mayor afecto. Me llama la atención que Usted no haya recibido una carta que le envié a propias manos con uno de los emisarios que normalmente viajan, en la que le decía que me había llegado la noticia de su nuevo extrañamiento y me ponía a sus órdenes.

Me explico su estado de ánimo no sólo por las circunstancias que nuevamente le afligen sino también por las noticias que le han llegado de lo que me han dicho a mí, lo que es totalmente falso porque Américo Barrios no ha expresado una sola palabra de las que le atribuyen y, por otra parte, yo lo conozco a Usted lo suficiente para no dar crédito a semejantes cosas —en el caso de que alguien las dijera— y soy lo suficientemente amigo suyo para no aceptar semejante especie en el caso que se produjera.

Usted sabe,Querido Cavagna, que un hombre que ha pasado por lo que he pasado yo y por lo que ha pasado Usted, no podemos hacernos eco de semejantes cosas, porque parece que en las épocas malas existen tipos que parecieran gozar con aumentar el mal con las intrigas y falacias que, a la larga, no son sino espejismos intrascendentes e inoperantes, aunque no debo ocultar que "joden".

Sus preocupaciones por las posibilidades futuras son muy atinadas porque, más que llegar, importa poder realizar bien las cosas una vez alcanzado el mando. Sin embargo, no creo que las posibilidades sean a tan corto plazo como algunos imaginan. Aun queda mucho por descomponerse y un camino que recorrer hasta que el caos cunda intensamente como se necesita. Esa debe ser la preocupación actual de todos nosotros y de acuerdo con las Directivas impartidas, es el trabajo que actualmente se está realizando en todos los organismos del Movimiento. El fracaso del golpe militar de Iñiguez les ha de haber mostrado la inconsistencia de la organización actual y los inducirá a cumplir con las Directivas que propugnan una organización y preparación adecuadas.

Por ahora, yo solo quiero que sepa de todo mi cariño y mi respeto por Usted, como asimismo de mi agradecimiento por sus constantes preocupaciones por mi y por el Movimiento, como asimismo manifestarle que estoy aquí a sus completas órdenes. Rogarle además que no haga caso de nada de lo que se dice porque esa es una manera desagradable de gastar el tiempo, y Usted tiene derecho a usar sus horas en cosas agradables, dentro de lo desagradable que nos toca vivir en estos días. Yo imaginaba que Usted ya sería un "faquir" como me he hecho yo a esta altura de la vida y de los acontecimientos; pero veo que no. Sin embargo, debe contar siempre, cualquiera sea la circunstancia, con mi inalterable amistad, mi aprecio sincero y mi incondicional adhesión. Yo siempre he pensado que la lealtad para que sea real debe ser recíproca, y sería muy triste para mí que llegara a dudar de esa mi lealtad para con Usted.

Quizás el destino me brinde brinde pronto la ocasión de poderle refirmar todo ésto en forma personal y objetiva y éllo será para mí un gran placer.

Firmado: Juan Perón

lunes, 23 de septiembre de 2019

Hace 46 años Perón hablaba por Radio y Televisión a todo el país





Una Revolución en Paz para todos los Argentinos

 Discurso pronunciado por el Teniente General Juan Domingo Perón, el 21 de septiembre de 1973, por radio y televisión, al cierre de la campaña electoral para los comicios del día 23/9/73

    Desde que las circunstancias que yo no busqué me han colocado en la situación de tener que afrontar una nueva y grave responsabilidad, deseo hacer llegar a todos los argentinos, y muy especialmente a los compañeros, algunos pensamientos dirigidos a fijar la orientación general que ha de seguir nuestro movimiento, en el caso de que los comicios nos sean favorables.

    No es un secreto para nadie que en el ambiente nacional se mueven factores de perturbación que, en nombre de las tendencias más dispares, provocan hechos a veces inconcebibles si se piensa en beneficio de la comunidad. Tales factores obedecen simplemente a dos tendencias perfectamente determinadas: una, el aumento exagerado de la delincuencia común; otra, el designio de una perturbación política y aun económica muchas veces inconfesable; todas, sin embargo, aparecen algunas veces coordinadas mediante una acción solapada y otras abierta, donde se percibe la influencia foránea del imperialismo, que no ha dejado de trabajar en contra de los gobiernos libremente elegidos por los pueblos, para apoyar por todos los medios a las dictaduras.

    Todo ello es el producto de una descomposición preconcebida, que comienza con la destrucción del hombre en todos los estamentos nacionales y continúa con la destrucción del Estado. Nada de cuanto está ocurriendo diariamente obedece a otra causa que una destrucción que se ha venido operando a lo largo de los años y de los hechos que el país ha vivido fuera de los cauces de una comunidad organizada, que busque practicar una democracia adaptada a los tiempos que nos toca vivir.

    Creada esta situación por demás desafortunada, han proliferado los designios naturales de un mundo que en su evolución compulsa las tendencias más dispares, que a veces no responden ni a la realidad de la evolución ni a las posibilidades y conveniencias que el país reclama; pero por sobre ellas el sentido común nos está marcando una realidad insoslayable, a la que no pueden escapar ni siquiera los que se esfuerzan por alterar el orden natural de las cosas.

    El movimiento nacional que ha nucleado el Frente Justicialista de Liberación pretende neutralizar los desvaríos de las distintas fuerzas que en lo interno y en lo externo se esfuerzan por desviar, política o ideológicamente, la marcha de un país que no sólo anhela cumplir su destino sino que pretende hacerlo dentro de la evolución natural que la humanidad está marcando para un futuro lleno de amenazas y peligros.

    Por eso, pensamos que es nuestro deber en el presente reconstruir lo destruido y preparar un mejor futuro inmediato para que en una nación realizada cada argentino pueda intentar su propia realización. De ello se infiere la perentoria necesidad de unirnos y organizarnos para recién entonces lanzarnos decididamente a la Reconstrucción y Liberación de una Patria evidentemente desquiciada; nada podríamos lograr operando con un instrumento inorgánico y anárquico, como no fuera una revolución destinada al fracaso.

    Desde que la revolución que anhelamos cumplir ha de ser para los argentinos, nada será más lógico que sea lograda por todos los argentinos, solidariamente unidos en tal empeño. Nada ha de ser despreciable cuando tal unidad sea lograda, porque sólo la unidad nacional organizada puede consolidar y dar permanencia a las nuevas estructuras que tratamos de adoptar para ponernos a tono con una evolución violenta y acelerada que los tiempos imponen, en un mundo en el que permanecer inactivo es casi resignarse a la desgracia.

    El movimiento nacional que propugnamos tiene su ideología y su doctrina, tan lejana del demoliberalismo perimido como de la ultraizquierda tan en pugna con la evolución y necesidades del tiempo presente en una nación joven como la nuestra. Por eso pretendemos actuar tan lejos de uno como de otro de los imperialismos dominantes, y anhelamos construir una Patria Justa, Libre y Soberana, en la que cada argentino puede vivir y realizarse en libertad plena, trabajando por el destino común. Nuestro pueblo tiene en el pasado evidencias fehacientes de nuestras intenciones y designios que ni han cedido ante la acción destructora del tiempo ni se han rendido ante el ataque despiadado de nuestros enemigos de adentro y de afuera. También nosotros hemos aprendido con una experiencia que tan cara nos ha costado, y hoy tenemos firme en la mente no un revanchismo destructivo, que hemos presenciado entristecidos, sino la necesidad de superar pasiones insanas en aras del bien común de la Patria, que ha de ser el objetivo supremo de todos los argentinos.

    Estamos rodeados de acechanzas, y cuando vemos sucumbir a nuestros vecinos que como nosotros ansían liberarse, tenemos que poner las barbas en remojo. El ejemplo de Chile ha de ser valioso para todos nosotros, porque el mundo del presente se conjuga más en todas las fronteras que en el interior vernáculo, que en un tiempo pudo ser refugio para la nacionalidad que hoy, amenazada por la acción de los imperialismos, ha dejado de ser invulnerable a la conquista y la dependencia. Por éstas y muchas otras circunstancias que omito en beneficio de la brevedad, deseo llegar a todos los argentinos, cualquiera sea su matiz político, con la más sincera exhortación a que se reflexione con miras a esa comprensión indispensable que nos permitía a todos encarar mancomunadamente las soluciones previas, sin las cuales nada se podrá lograr en verdadero provecho de la comunidad.

    Es indiscutible que dentro de la situación en que se vive y en la que se han alterado gravemente los principios fundamentales del orden y la convivencia, reemplazados por un activismo no siempre justificado ni constructivo, el Estado se ve precisado a recurrir a un rigor que nosotros preferiríamos sustituir por la persuación, que siempre resulta más efectiva cuando media la comprensión y la buena voluntad.

    Por eso entendemos que el nuevo gobierno ha de encarar soluciones en una situación de verdadera emergencia nacional, que obliga lógicamente al ejercicio de un gobierno también de emergencia, en el que será preciso comenzar por la normalización del Estado, gravemente descompuesto en sus instituciones fundamentales. En el futuro la lucha deberá ser reemplazada por una efectiva y racional colaboración de todos los argentinos, si es que realmente queremos alcanzar las soluciones que están en todas las bocas, aunque no sé si en todos los corazones. Así como cada argentino tiene el derecho de vivir en seguridad y pacíficamente, y el gobierno tiene el irrenunciable deber de asegurarlo, no es menos cierto que la ciudadanía ha de cooperar en lo que de ella dependa para que tales circunstancias puedan cumplirse en orden y tranquilidad.

    Por eso ni es concebible ni puede aceptarse como natural la existencia de fuerzas organizadas para imponer designios de sectores extraños por medios violentos, mientras el resto de la ciudadanía desarmada debe asistir indefensa al atropello y al delito. En tales casos no puede esperarse de la acción gubernamental sino la imposición de la ley por el medio que sea. De ello se infiere que tales organizaciones han de colocarse cuanto antes dentro de la ley o han de ser sometidas aunque sea por la fuerza, como deber ineludible del gobierno.

    No es menos importante considerar que, así como esos grupos de perturbación del campo político desarrollan sus actividades fuera de la ley y contra el resto de la ciudadanía, otros grupos económicos no menos perturbadores se empeñan en lograrlo a costa de las necesidades primarias de la población, resultando así el enemigo común. Si todo negocio o comercio lícito ha de ser amparado y protegido por el Estado, no es menos cierto que todo acto ilícito en este terreno ha de ser castigado por las leyes de la Nación, que el gobierno está en la obligación de aplicar.

    La clase trabajadora argentina ha dado pruebas irrefutables de su madurez, de su paciencia y de su tolerancia durante largos años de necesidades insatisfechas y abusos incalificables. Está en consecuencia libre de toda acusación de avaricia cuando reclama para sí una mayor participación en el producto del trabajo común. Como es indiscutible el derecho que ella tiene a la defensa de sus intereses profesionales y a las aspiraciones de una vida mejor. Es preciso entender que hoy gobernar es crear trabajo, porque no es concebible que en un país como el nuestro, donde todo está por hacerse, exista un millón de hombres que no tienen ocupación.

    Dentro de estas breves consideraciones no puedo eludir tratar lo concerniente a la juventud, que representa el futuro de la Patria por el cual estamos luchando hace ya tantos años. Se ha dicho y con razón que los pueblos que olvidan a su juventud renuncian a su porvenir. Nosotros tenemos la fortuna de disponer de una juventud templada en la lucha y formada en el sacrificio que esa lucha impone, y es indudable que ésta es la mejor escuela para la formación de hombres. Es a influjo de esa experiencia activa que nuestra juventud madura y se capacita para un futuro que no se ha de desarrollar en un lecho de rosas.

    El mundo en que deberán actuar no será nada fácil, y ellos tienen la responsabilidad de enfrentar el destino nacional en las circunstancias tal vez más azarosas que hayamos podido entrever. Todo indica, entonces, la necesidad de capacitarse moral e intelectualmente, para enfrentar un destino que sólo puede ser superado por una juventud calificada por todas las virtudes y capacitada para luchar hasta las últimas consecuencia.

    Hemos tratado, en cuanto de nosotros ha dependido, de inculcar una doctrina nacional que, a la vez de contemplar la evolución general, ha incidido particularmente en las posibilidades y necesidades que intrínsecamente corresponden a los objetivos de la argentinidad. Pero para que esa juventud pueda ofrecer a la Patria el tributo de sus calidades y cualidades es preciso que se someta a una organización que a la vez que sea garantía de éxito en su empeño, lo sea también para la Nación que en un futuro ya inmediato necesitará de su esfuerzo y aun de sus sacrificios. Como la masa juvenil organizada no ha de valer sólo por su número, será preciso realizar la capacitación de sus cuadros y encuadramiento, verdadero factor determinante del valor real de toda agrupación. Esa es la tarea que queda por realizar, y en ella nosotros, los viejos, tenemos la obligación de pasar a esa juventud el margen de experiencia que poseamos para que, aparejada a la decisión, la energía y el entusiasmo de la juventud, pueda rendir a la Patria todo lo que ésta tiene derecho a exigirle.

    Para que todo ello pueda ser realizado racionalmente y con provecho cierto, es preciso también que la juventud se persuada de que la lucha activa ha terminado y que comienza otra lucha no menos importante por la Reconstrucción y la Liberación de la Patria, en la que hay que llegar a la unidad nacional cohesionada con una solidaridad de todos los argentinos que sea garantía de una paz indispensable para la Reconstrucción.

    Yo tengo una profunda fe en los valores de nuestra juventud. Falta ahora que todos nos pongamos en la tarea de facilitar a esa juventud el acceso natural a las funciones que biológicamente le corresponden en el transvasamiento generacional, sin el cual todo puede envejecer y aún morir. Durante este gobierno de emergencia se deberá en gran parte realizar el cambio generacional que nos permita a los viejos morir con la sensación de haber cumplido también con este deber.

    Así como el dirigente nace y no se hace, no es menos cierto que el genio es también trabajo. Las comunidades no valen tanto por sus riquezas ni por el número de sus habitantes, como por la capacidad de los dirigentes que las encuadran y conducen.

    De ello ha de inferirse la importancia que hemos de asignar a la formación y conservación de nuestros dirigentes. Desde 1956 especialmente he notado en el continente latinoamericano, junto con el proliferar de las dictaduras, una campaña foránea malignamente organizada contra los dirigentes políticos en general. Esa campaña ha llegado en casos determinados hasta la proscripción de los dirigentes o la privación de sus derechos políticos. Es indudable que en muchas circunstancias hemos sido nosotros, los políticos mismos, los que más hemos colaborado en el éxito de tan malvada intención, usando la baja calumnia y los medios más inverosímiles para infamar a los hombres de gobierno.

    Por eso creo que por sobre toda otra consideración los argentinos, y en especial la juventud que aspira a reemplazarlos, tienen necesidad de meditar sobre la mejor manera de servir antes que dedicarse a criticar desaprensivamente a los demás dirigentes, que si proceden de buena fe tienen el derecho a ser respetados en su investidura y aun perdonados en los yerros que puedan cometer. Porque ningún aspirante a dirigente podrá engrandecerse con la desgracia de los demás, pero sí desprestigiarse por una elemental falta de ética política y humana.

    Si queremos realizar unidos y solidarios la revolución en paz que la situación impone, será preciso que comencemos por respetar los preceptos de una convivencia indispensable. Frente a algunos cuadros que me ha sido dado presenciar desde que estoy en el país y actúa en el gobierno nuestra tendencia, no puedo menos que observar procedimientos populares que no coinciden con la libertad que estos gobiernos han dado al pueblo. No es suficiente que exista la libertad, sino que es indispensable que el pueblo sepa hacer uso apropiado de ella. Es preciso comprender que lo que se ha destruido durante muchos años no se puede reconstruir en unos pocos días, y si el pueblo no coopera con paciencia y comprensión en la tarea en que el gobierno se empeña, todo puede verse entorpecido.

    Luchamos por establecer un nuevo orden en el que la injusticia debe desaparecer; y si es justo que cada sector busque reinvindicar sus derechos y conveniencias, no es menos importante el proceder mediante el cual se lo trate de lograr. Las manifestaciones tumultuosas, como los reclamos violentos, no suelen ser el mejor camino.

    Los agentes de la administración pública tienen la obligación de permanecer fieles a los principios de orden establecidos porque, en último análisis, ellos son el Estado mismo. El pueblo, en todos sus estamentos, tiene en este sentido una obligación similar. Por eso, en defensa de los propios principios que sustentamos, quiero hacer llegar a todo el pueblo argentino mi pedido y exhortación más sincera para que en el futuro las reclamaciones se hagan por los conductos naturales, en la seguridad de que el gobierno es el más interesado en resolverlas en el menor tiempo posible.

    No es lo prudente murmurar o gritar tumultuosamente en la calle, sino recurrir ante quien lo pueda remediar. Es preciso que todos comprendamos que son muchos los problemas creados, y aunque sea grande la voluntad de resolverlos, lo humanos tiene su límite, qe se agranda cuando hay cooperación y se acorta cuando la intransigencia o la violencia reemplaza al buen juicio y la prudencia.

    Finalmente, deseo que llegue a todo el pueblo argentino mi más sincero deseo de que, cualquiera sea el gobierno que salga de las urnas, nos pongamos todos en la tesitura de apoyarlo y ayudarlo, en la convicción más absoluta de que con ello nos estaremos ayudando todos. Si el triunfo fuera del Frente Justicialista de Liberación, como espero, hemos de pedir a todos los dirigentes políticos argentinos una cooperación activa y fehaciente que nos permita sentirnos compañeros de ruta y de fatiga en defensa del bien común de nuestra Patria.

lunes, 8 de julio de 2019

Se cumplen 58 años de esta carta de Perón a Eleuterio Cardozo




Carta al Don Eleuterio Cardozo 8 de julio de 1961

Escrito por Juan Domingo Perón.

Madrid, 8 de julio de 1961

Al compañero Don Eleuterio Cardozo

Buenos Aires

Mi querido compañero:

Contesto su carta del 3 de julio ppdo., y simultáneamente escribo al Consejo Coordinador y a Américo Barrios sobre su asunto, a fin que se proceda a rectificar sus resoluciones en vista de no haberme llegado los antecedentes solicitados al respecto.

Sin perjuicio de lo anterior y hasta tanto lleguen las comunicaciones de referencia, le ruego que se apersone con esta carta al compañero Secretario General del Consejo Coordinador, Don Alberto Iturbe, a fin de que se comience a preparar el asunto y tomar las medidas correspondientes.

Creo que lo más aconsejable es que todo parta del Consejo Coordinador que fue también el iniciador de las gestiones de su expulsión. En lo que me concierne yo doy por levantada esa sanción como consecuencia de no haber recibido hasta hoy los antecedentes solicitados pero, comprenderá que, por respeto a los organismos partidarios, es indispensable que sea allí donde se tomen las medidas correspondientes a la iniciación de las gestiones para dejar sin efecto dicha expulsión.

Otro tanto ha de hacerse, por gestiones del propio Consejo Coordinador, con las "62 Organizaciones" que también lo expulsaron como consecuencia de la expulsión dictada por el Consejo Coordinador de entonces. Creo que en este sentido no puede haber inconveniente y que todo se solucionará rápida­mente y a satisfacción, con lo que quedaría terminado el asunto.

Llenado estos aspectos vendrá sin pérdida de tiempo la declaración pública a que Usted se refiere y que yo no tengo inconveniente alguno en hacer pública como corresponde.

Espero que con ésto se solucione todo a su gusto y que

desaparezca en Usted la amargura que pueda haberle producido este episodio del que no está exento nadie de los que tienen la función de dirigente. Un gran abrazo

Firmado: J uan Perón

martes, 4 de junio de 2019

Hace 13 años hablaba Jorge Rulli en Radio Nacional





El modelo amenaza con acentuarse y los sectores políticos resisten los debates.


El modelo del país productor de forrajes y exportador de petróleo crudo que nos fuera impuesto en los años noventa amenaza ahora con fortalecerse y acentuarse con la producción masiva de Biocombustibles. Esos modelos de rol se complementan con monocultivos forestales para pasta de papel y con los de la minería química a lo largo de la precordillera, configurando de esa manera, el marco de políticas de Estado no confesadas y constituyendo la ecuación básica de las nuevas relaciones de transcolonización de la actual dependencia argentina. Momentáneamente al menos, y pese al esfuerzo de muchos de nosotros que llevamos una prédica persistente acerca de sus impactos sobre las poblaciones, esos modelos no se encuentran en debate ni son parte de las agendas políticas, si bien novedosas movilizaciones populares pugnan insistentemente por instalarlos en los escenarios de la política nacional. No solamente estoy pensando en las asambleas masivas de vecinos contra la mina en los pueblos de la Patagonia, estoy pensando también y muy especialmente en la Asamblea de Gualeguaychú y en el modo realmente sorpredente en que lograron generar un conflicto que arrastró tanto al gobierno argentino como al de Uruguay. Estoy pensando, asimismo, en las movilizaciones indígenas por la tierra y contra las deforestaciones de los bosques nativos en la Provincia del Chaco estoy pensando en los vecinos de Catamarca que comienzan a generar sordos movimientos de resistencia contra la empresa minera Alumbrera y también, en cientos de pueblos de la zona de monocultivos de soja, en los que la organización contra las fumigaciones con agroquímicos crece y se multiplica y comienza a canalizarse tanto en denuncias que irán obligando al poder judicial a tomar posiciones en el tema, cuanto sobre los intendentes a los que se presiona para que determinen algún tipo de gestión y de planificación territorial frente a los monocultivos de soja.

En la medida en que los sectores políticos resisten los debates sobre los grandes temas y sobre los modelos de rol lo que resta del campo de la política sobre el que ellos pueden en verdad operar, tomar decisiones o generar los cambios que la sociedad demanda, espacio que no esté tampoco predeterminado por acuerdos internacionales heredados o supervisado por organismos financieros internacionales, es cada vez mas y mas limitado. Si tal como pretenden algunos altos funcionarios, no nos está permitido hablar del petróleo o de la soja, si no somos capaces de plantearnos siquiera volver a tener la Junta Nacional de Granos, o a la Junta Nacional de Carnes, no solo la política nacional deviene en una especie de pobre nivel municipal de la gestión del Estado, sino que, los grandes problemas que se instalan mediáticamente , tal como ahora el supuesto enfrentamiento con la oligarquía vacuna, corren el riesgo de terminar en el ridículo y desenmascararse como maniobras distractivas de los verdaderos problemas y desafíos irresueltos.

El petróleo, los minerales de la Lumbrera, la soja transgénica y los agro biocombustibles son los motores de un modelo de país que pone énfasis en la explotación y exportación de los recursos naturales y sobre el cual, como sobre la cubierta de un navío, se desarrolla la vida pública de la Argentina... El problema es que el barco lleva su propio rumbo, un rumbo que fijan los mercados internacionales y en especial las grandes corporaciones, y que mientras no se decida modificar esa ecuación profunda de la dependencia argentina, no habrá proyecto nacional que no sea una mentira mas de los discursos políticos ni recobrará la política el rol reparador y fundacional que supo cumplir en otros momentos de la historia.


Lo que decíamos en Estado de Gracia...

Tres años atrás, teníamos nosotros renovadas esperanzas, lamentablemente muchas de ellas han ido desapareciendo. Sin embargo vale recordar lo que escribíamos entonces y me refiero al libro Estado de Gracia/ Julio de 2003: "... en medio de la catástrofe, la población parece haberle concedido al nuevo gobierno... un tiempo de gracia. Se percibe un clima de buena iniciativa y a la vez se percibe de enorme fragilidad... Respetando al tiempo de gracia, asumiendo alegremente el estado de gracia, es preciso ir pensando las condiciones y condicionamientos de proceso que se abrirán fatalmente cuando la realidad, cualquiera que sea, irrumpa. Pues el estado de gracia depende de percibir la delimitación entre el bien y el mal, y no será la primera vez que el supuesto cielo se nos haya poblado y superpoblado de ángeles truchos." Y con cierta ingenuidad de época continuábamos: "...a nivel de políticas de estado, algunos elementos pueden devenir sumamente significativos. A la salida de la catástrofe, dada la abrumadora condición de desocupación, se impone el rediseño poblacional. A la vez, la soberanía alimentaria se impone como condición absoluta para luchar contra el hambre. Si es cierto que no vamos a pagar la deuda con el hambre del pueblo, será cierto que la soberanía alimentaria será un aporte de la lucha contra el hambre. Y el campo juega un papel primordial en esta soberanía alimentaria"

Han pasado tres años desde aquellas reflexiones que hacíamos en Estado de Gracia y debemos confesar que a nuestro criterio se perdieron las grandes oportunidades que parecían propicias en aquel período. Que aunque es verdad que se trató de tender puentes entre la sociedad y el estado, las representaciones política y en particular el parlamente continúan siendo profundamente ilegítimas e inoperantes. Que fue importante renovar la cúpula de la justicia aunque ese nuevo espíritu no haya logrado renovar de raíz el viejo y esclerosado aparato judicial. Que fueron importantes las nuevas políticas en materias de derechos humanos, aunque debemos lamentar que se remitieran al pasado ignorando los crímenes cotidianos de modelos impuestos a espaldas de la población y que practican con impunidad un genocidio de la pobreza, de la vejez y de la sociedad en situación de indigencia o exclusión. Que mas allá de los discursos y las buenas intenciones, no se avanzó un paso siquiera en políticas de renovación del Estado y que esa obstinada timidez frente a las grandes tareas pendientes configura el sorprendente contraste de la persistencia de un estado neoliberal a cargo ahora de una dirigencia que ya no lo es. Que esa dirigencia arrastra una importante limitación, no ha podido resolver su propia historia militarista y mesiánica de los años setenta y que tal vez por ello mismo es incapaz de proponerse una democracia participativa y plural y con un manejo de liderazgos y de los estilos de la política con horizontabilidad, son humildad y a la vez con grandeza.

Reconocer aspectos positivos de este gobierno no nos impide advertir que mas allá de los modelos intocados, y todo lo contrario fortalecidos por pensamientos "progresistas" que le rinden culto a la escala, a la dependencia a insumos y en especial a la Biotecnología, el proyecto político se hace fuerte en la reconstrucción de un hegemonismo político de viejos aparatos partidarios, con todos los vicios propios del clientelismo y del asistencialismo masivo y de la manipulación de la pobreza. Reconocer los aspectos positivos tampoco nos impide reflexionar que en esta complejísima situación que determina en nuestros países la globalización, es harto difícil juzgar lo que es bueno y lo que es malo en la acción de un gobierno, sino tenemos en cuenta como en una gestalt, esos modelos profundos que constituyen la dependencia colonial. Pese a ello y aunque fuera en este caso mas sencillo afirmar que las buenas acciones encubren y legitiman y por lo tanto fortalecen los modelos inconfesos que constituyen el paquete de políticas de estado tampoco podemos dejar de considerar que, los cambios superficiales constantes en el marco de una creciente conflictividad argentina, mas allá de que esos cambios puedan significar un mero maquillaje, en su sumatoria y en su interacción con el hervidero social en que vivimos, desatan fuerzas sociales y alimentan nuevos conflictos, y que la constante incorporación de dirigentes sociales al gobierno abre debates y desata asimismo situaciones de difícil previsibilidad.


Desde miradas de izquierda progresista, ¿pretenden que somos ingenuos?

Como en un destiempo histórico, la masiva coptación por parte del Estado o del funcionariado la incorporación de nuevos sectores políticos en respaldo del gobierno y un cierto pluralismo, aunque realmente mas anunciado que verdadero crean el clima necesario como para imaginar un cierto revival de aquel estado de gracia que viviéramos durante 2003 y en el que se vuelven a depositar algunas expectativas de cambio. Un revival de 2003 en que nuevamente muchos experimentan el sentimiento que una vez más, aunque con extremada moderación, algunos de los cambios que se esperan son posibles... y vuelvo a César Marcos cuando en aquellos años sesenta me decía allá en su departamento de la calle Cangallo: "Cuando muchos comienzan a decir y a repetir que esto se pudre... no hay análisis objetivo posible... ponele la firma que se pudre..."

En este caso no se trata de que se pudre... sino de la belicosidad del Presidente de los argentinos y su hipercatividad nos acostumbra a que cada día nos depara una sorpresa nueva y que en medio del hervidero social, de la fragmentación del espectro de las luchas populares, y en especial de la dinámica que tanto Evo Morales como Chávez le imprimen al proceso latinoamericano, esa corporación política y funcionarial que tantas veces nos ahogara, no sabe bien que "corno" hacer ni cuáles son las referencias del oportunismo político ni las líneas previsibles de un pragmatismo de las derivas políticas a que puedan aferrarse para mantener sus privilegios y a la vez enfrentarnos...

Tal vez algunos quieran en nuestra mirada una cierta ingenuidad ambientalista tal como dice el amigo Verbitzky refiriéndose sin duda al GRR y en especial a estas editoriales, o acaso un optimismo de la voluntad que refleja inocultables características de nuestra generación. Sin embargo, no podemos negar que estamos hablando por la Radio Nacional, que la película Hambre de Soja de Marcelo Viñas se está proyectando en ámbitos oficiales y educativos cada vez mas extensos y que muchos de los discursos de GRR con los que durante años hiciéramos escuela de formación, hoy son incorporados como propios por cuadros de medios del estado y por dirigentes políticos de base, sin que sean mayormente reprimidos. Nacen por todas partes espacios incipientes de debate y muchos de los funcionarios funcionales a las empresas que, hasta ayer habrían respondido a otros desafíos con una mera resolución de cese de tareas. Hoy se ven obligados a justificar sus acciones y a permitir el intercambio de opiniones y el que se pongan en duda las líneas oficiales de acción política y la vigencia de modelos y las ecuaciones del poder que hemos venido denunciando.
No es demasiado pero tampoco podemos como analistas que somos, dejar de advertir los cambios. Mucho más todavía cuando se nos ha solicitado formalmente colaboración por parte del Gobierno de la Provincia de Buenos Aires. Estamos en verdad, viviendo tiempos complejos y no somos capaces nosotros de negarnos a los desafíos ni queremos dejar pasar las oportunidades de revalidar nuestros discursos. Sabemos bien que lo que proponemos es un cambio de paradigmas y que reclamar otra mirada del poder sería una utopía absoluta y no lo hacemos, simplemente continuamos instalando esta propuesta, siéndole leal a la sociedad civil, manteniendo el compromiso de no atarnos a las disciplinas partidarias, de continuar creyendo en la participación y en una democracia plena, y de insistir en la necesidad de un Proyecto Nacional que contemple necesariamente la Soberanía Alimentaria con Justicia Social y el repoblamiento del territorio.
Hoy es cuatro de junio. Sesenta y tres años atrás se cerraba la década infame gracias a un golpe militar nacionalista inspirado por un grupo de activistas del Ejército entre los que se destacaba un joven Coronel casi desconocido, apellidado Perón. El golpe palaciego le cerró el camino a la presidencia de Robustiano Patrón Costa, el siniestro candidato del obraje azucarero y de las potencias triunfantes en la segunda guerra, y significó en la política nacional un verdadero cambio revolucionario, cultural, político y económico, pues se comenzó a desmoronar la dominación británica basada en el sistema del fraude y del negociado como instrumentos del Estado legal del coloniaje que, tan bien habían sabido develarnos Scalabrini Ortíz y en especial Don Arturo Jauretche. Estamos cada día iniciando nuevos desafíos y retomando los viejos caminos de quienes nos guiaron en la historia patria. Nuestro compromiso es no perder de vista aquellos objetivos que nos hemos dado hace muchos años y que son para nosotros como esa estrella que guía al caminante.

Jorge Rulli. Horizonte Sur. Radio Nacional. 4 de junio de 2006

Hace doce años Jorge Rulli decía...

  Ser revolucionario hoy es ser capaz de tener el pensamiento abierto a los nuevos modelos, estar perceptivo a las nuevas demandas y a las r...